Por Bárbara Mellado Venegas, licenciada en psicología.
Esta semana
les dejaré información respecto a la infancia y lo difícil que llega a ser
muchas veces el sobrellevar cuando los niños se encuentran con las llamadas “pataletas”
en donde como padres nos surgen dudas como ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Le estaré
brindando a mi hijo lo que necesita? ¿Por qué estará tan irritable mi hijo? ¿Soy
mejor padre que mis padres? ¿Por qué mi hijo hace pataletas? Entonces en los
siguientes párrafos trataré de explicar de forma comprensiva y breve sobre, esto que sucede en
la infancia y que suele ser más común de lo que pensamos.
Por Bárbara Mellado Venegas, licenciada en psicología.
Esta semana les dejaré información respecto a la infancia y lo difícil que llega a ser muchas veces el sobrellevar cuando los niños se encuentran con las llamadas “pataletas” en donde como padres nos surgen dudas como ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Le estaré brindando a mi hijo lo que necesita? ¿Por qué estará tan irritable mi hijo? ¿Soy mejor padre que mis padres? ¿Por qué mi hijo hace pataletas? Entonces en los siguientes párrafos trataré de explicar de forma comprensiva y breve sobre, esto que sucede en la infancia y que suele ser más común de lo que pensamos.
Primero que nada debemos saber a qué
le estamos llamando “pataletas”, lo coloco entre comillas porque la verdad es
que no estoy de acuerdo con este término que es muchas veces utilizado como
algo malo, desagradable y que debe ser castigado por los padres porque el niño
se está portando mal. Es aquí en donde el nombre del artículo es otra forma
comprensiva, ya que estas llamadas “pataletas” son algo totalmente esperable en
los niños en alguna etapa de su infancia, la cual suele ser entre los 2 y 4 o 5
años de edad. Explicaré ahora porque es esperable, la verdad es que desde
pequeños, cuando incluso son bebés suelen gritar, tirar cosas, llorar y esto es
porque un bebé necesita algo, ya sea que tiene hambre, frío o calor, expresión
de algún otro malestar o simplemente porque está molesto. A medida que los
niños crecen en los momentos en donde se sienten insatisfechos, necesitan algo
o están molestos, suelen expresarlo con agresividad, golpes, berrinches, ya que
ese evento estresante que lo disgusta no puede expresarlo con palabras, debido a su poco desarrollo neuronal y emocional, incluso, muchas veces ni ellos sabrían
explicar que es lo que les pasa o que es lo que necesitan, por lo tanto es
importante tener en cuenta que los niños no hacen esas “pataletas” con
intenciones de dañar, molestar o manipular a los adultos, sino que son parte de
su proceso de desarrollo y adaptación.
Ahora bien, entonces ¿qué debo
hacer cuando mi hijo expresa eufóricamente su malestar y estrés?
Lo primero es prestarle atención,
pensemos que el tener a alguien allí disponible cuando la verdad es que tenemos
confusiones sobre lo que nos pasa y necesitamos ayuda, aunque esa persona no nos diga
nada, pero esté allí, nos dará seguridad y confianza, en cambio sí ignoramos, lo que puede pasar es que el niño se sentirá solo, desamparado y no comprendido, además eso hará que su malestar o estrés aumente al tratar de gritar y de ser visto,
es como cuando a nosotros como adultos no nos escuchan y en ocasiones nos
enojamos y queremos gritar o alzamos la voz para ser escuchados o tomados en
cuenta y si no nos escuchan, pues nos enojamos más en vez de calmarnos, lo mismo
le pasa a un niño al ser ignorado. Existen padres que al castigar los envían a
su pieza a encerrarse hasta que se les pase el llanto o enojo, no juzgo este
actuar, ya que muchos padres repiten lo que hicieron sus padres para así buscar
la crianza y el respeto del niño, pero lo cierto es que al hacer esto le das al
niño el mensaje de, no me interesa que estés
enojado, no está bien enojarse, no está bien expresar el enojo así que soluciónalo
solo. Si analizamos esto en un adulto, hasta cuando nosotros nos enojamos
nos cuesta controlarnos, pero si podemos muchas veces expresarlo con control y
con palabras, pero un niño difícilmente entiende lo que le pasa y difícilmente podrá
expresarlo con palabras, por lo tanto es importante estar ahí disponible.
Junto con prestar atención, es
importante intentar pensar como el niño, lo cual como adultos es bastante
difícil, pueden ser preguntas como ¿Qué necesitará en este momento? ¿Qué es lo
que está expresando que no puede decirlo con palabras?, esto nos ayudará a
calmarnos nosotros y buscar soluciones saludables para calmar al niño, ya que
no niego que es vergonzoso y estresante ver a tu hijo haciendo un berrinche, la
verdad es que a nosotros como adultos también nos estresa eso, más aún si esto
ocurre en público. Por lo cual es crucial analizar que me ocurre a mí cuando mi
hijo hace berrinches y también que le estará pasando o que estará sintiendo él
en ese momento, esto ayudará a auto controlarme, a calmarme y así poder calmar a mi hijo(a) y no aumentar su frustración y enojo. Pensemos
simplemente que si no me controlo yo con un cerebro desarrollado y con más
madurez emocional como adulto, pues mucho menos podré calmar a mi hijo(a), ni
menos puedo exigirle que se calme si su cerebro tiene muchos menos años de desarrollo
emocional.
Espero este artículo te haya
ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva y no quedarnos con todo lo que
aprendimos de nuestros padres o de nuestra cultura, siempre como padre buscaremos
lo mejor para nuestros hijos, por ello es importante buscar otras soluciones y
perspectivas en la crianza que favorezcan la crianza respetuosa para el
bienestar familiar.
Si buscar más información les recomiendo el libro A.M.A.R. Hacia un cuidado respetuoso de apego en la infancia de Felipe Lecannelier, en donde encontrarán información más detallada como ayuda para afrontar esta etapa de los niños que a veces llega a ser tan estresante.


No hay comentarios:
Publicar un comentario